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Una Red Ale criada en barricas de ron panameño dentro de una mina de carbón leonesa cerrada hace décadas. Cinco mil botellas al año. Ni una más.
Durante más de un siglo, generaciones enteras de Laciana bajaron cada mañana por estos túneles. Cuando la mina cerró, nadie tocó nada: treinta y cuatro kilómetros de galería, madera y hierro quedaron exactamente como estaban. Hoy siguen trabajando. En otra cosa.
Ni verano ni invierno. La humedad, la presión, la temperatura y la microbiología de la galería son idénticas los trescientos sesenta y cinco días del año. Ninguna nave climatizada del mundo puede fabricar esa quietud, porque no se fabrica: se hereda.
Roble francés que antes maduró ron de Panamá. Cede melaza, caña de azúcar y especia tropical sobre una base de maltas Pilsner, Viena y Múnich alemanas, con Maris Otter y Caramel británicas.
Año y medio de fermentación lenta en la oscuridad absoluta. Sin oscilaciones térmicas la levadura no sufre y la madera cede despacio, capa sobre capa.
Cada barrica se llena y se controla por separado. Ninguna evoluciona igual que la de al lado, y por eso ninguna guarda de 992 sabe exactamente como la anterior. Quien la sirve un año no está sirviendo lo mismo al siguiente.
Buscamos casas que sepan explicar lo que sirven. Por eso la asignación va con condiciones, y las condiciones son a su favor.
992 no se vende en comercios, ni en tiendas especializadas, ni online. Solo existe en las casas seleccionadas. El cliente que quiera probarla tendrá que sentarse en la suya.
Antes del primer servicio recibirá el vídeo de formación y la ficha de cata y servicio: temperatura, cristalería, orden y qué contar en mesa. Su equipo no tendrá que improvisar.
Le decimos por adelantado cuántas botellas tiene reservadas para el año. Ninguna promesa que no podamos cumplir: si su asignación se agota en marzo, lo sabrá en enero.
«Esta cerveza ha pasado dieciocho meses a 356 metros bajo tierra, dentro de una mina de carbón, en barricas de ron. Se hacen cinco mil botellas al año y la suya lleva número.»
Novecientos noventa y dos establecimientos han sido seleccionados para conocer 992 antes de que exista distribución. En España son cuarenta y ocho. El suyo es uno de ellos.
No es una cerveza que se pida. Es una cerveza a la que se accede.
Díganos quién es y le reservamos su asignación de la guarda que emerge a mediados de septiembre. Recibirá una muestra sin coste, la nota de cata y el número que corresponde a su casa.
Su casa queda anotada dentro de la selección.
Le escribiremos antes de que la nueva guarda salga a la superficie.